Las oscilaciones reales están siempre amortiguadas, alcanzándose finalmente la posición de equilibrio estable.
Para mantener la oscilación es necesario aplicar al sistema una fuerza impulsora que aporte la energía que se disipa con el amortiguamiento.
Estudiaremos el comportamiento de un oscilador sometido a una fuerza de rozamiento viscosa (supondremos que es subamortiguado) y a una fuerza impulsora armónica:
$$ \boxed{F_{\mathrm{imp}}=F_0\mathrm{cos(}{\omega }_{\mathrm{f}}t\mathrm{)}} $$
La ecuación diferencial se obtiene añadiendo la fuerza impulsora a la del oscilador amortiguado linealmente:
$$ -kx-\lambda \dot{x}+F_0\mathrm{cos(}{\omega }_{\mathrm{f}}t\mathrm{)}=m\ddot{x}\mathrm{\ \ \ }\Leftrightarrow \mathrm{\ \ \ }\boxed{\ddot{x}+\mathrm{2}\gamma \dot{x}+{\omega }^{\mathrm{2}}0x=\frac{F_0}{m}\mathrm{cos(}{\omega }{\mathrm{f}}t\mathrm{)}} $$
que es la Ecuación diferencial del oscilador forzado y amortiguado linealmente.
La solución general de la ecuación diferencial es la suma de dos términos:

Figura 6.18.
Las constantes $A$ y $\alpha$ se obtienen sustituyendo el término estacionario en la ecuación diferencial y operando.
Las constantes $A_0$ y $\phi_0$ se obtienen a partir de las condiciones iniciales.
El sistema pasa por un régimen “transitorio” en el que la oscilación no es armónica, y cuando ha pasado un tiempo muy largo ($t\upuparrows$) la solución es igual al término estacionario:
$$ t\uparrow\uparrow\mathrm{\ \ \ }\Rightarrow \mathrm{\ \ \ }x=A\mathrm{sen(}{\omega}_{\mathrm{f}}t-\alpha\mathrm{)} $$

Figura 6.19.
A partir de ahora nos centraremos en el estudio del término estacionario.
La amplitud del término estacionario es:
$$ \boxed{A=\frac{F_0\mathrm{/}m}{\sqrt{{\left({\omega }^{\mathrm{2}}_{\mathrm{f}}-{\omega }^{\mathrm{2}}0\right)}^{\mathrm{2}}+{\left(\mathrm{2}\gamma {\omega }{\mathrm{f}}\right)}^{\mathrm{2}}}}} $$
Vemos que la amplitud depende de la frecuencia impulsora.
El valor de la frecuencia impulsora para el cual la amplitud es máxima se denomina frecuencia de resonancia en amplitud ($\omega_\mathrm{A}$). Se obtiene fácilmente minimizando el cuadrado del denominador de la fórmula de A:
$$ \boxed{\omega_\mathrm{A}=\sqrt{\omega ^2_0-2\gamma^2}} $$
que es la frecuencia de resonancia en amplitud, la cual disminuye al aumentar el amortiguamiento. La amplitud a la frecuencia de resonancia en amplitud es:
$$ A_{\mathrm{resonancia}}=A\mathrm{(}{\omega }{\mathrm{f}}={\omega }{\mathrm{A}}\mathrm{)}=\frac{F_0}{\mathrm{2}m\gamma \sqrt{{\omega }^{\mathrm{2}}_0-{\gamma }^{\mathrm{2}}}} $$
Curvas de resonancia en amplitud:
Representan la amplitud en función de la frecuencia impulsora.

Figura 6.20.
Para crear la figura se han representado las magnitudes adimensionales:
$$ \frac{A}{A\mathrm{(}{\omega }{\mathrm{f}}=\mathrm{0)}}\mathrm{\ \ \ \ \ frente\ a\ \ \ \ \ }\frac{{\omega }{\mathrm{f}}}{{\omega }_0} $$
$$ \mathrm{donde\ \ \ \ \ }A\mathrm{(}{\omega }_{\mathrm{f}}=\mathrm{0)}=\frac{F_0}{m{\omega }^{\mathrm{2}}_0} $$

Figura 6.21.
La resonancia no es buena ni mala de por sí.
Para algunas aplicaciones (por ejemplo, sintonizadores de radio) se busca la situación de resonancia.
Para otras situaciones, puede ser indeseada, como por ejemplo en la destrucción del puente de Tacoma-Narrows: